Ana del Boca ingresó a la casa de Gran Hermano en un congelado sorpresa que generó un pico de rating de 13 puntos y envió un mensaje directo a los enemigos de su madre Andrea del Boca, afirmando que "hay del Boca para rato" y que los "perritos falderos que ladren".
El panel de Intrusos debatió intensamente si la visita fue guionada mediante cucaracha, destacando la actitud soberbia de Ana al caminar por la casa, meterse en camas y despedirse apoteóticamente con música de fondo, mientras algunos panelistas la defendieron por su ángel heredado de Andrea y otros criticaron que rompiera el aislamiento del reality al dar data externa.
La discusión escaló al conflicto entre Andrea del Boca y Ricardo Biasotti, con un informe sobre la grieta en el mundo del espectáculo: periodistas divididos por ideologías políticas, unos respaldando las denuncias de Andrea y otros los sobreseimientos judiciales de Biasotti, incluyendo cruces al aire entre Beto Casella, Ivo Casiraghi y Pilar Smith.
Panelistas coincidieron en que hay que escuchar a la hija Ana, quien rechaza relación con Biasotti pese a fallos judiciales, y cuestionaron si la soberbia de Ana sumó o restó a Andrea en el juego, en medio de especulaciones sobre su posible ingreso permanente.