Un informe de Hernán Lucera muestra cómo florecen locales de préstamos personales en barrios como San Martín, con 10 locales en cuatro cuadras, ofreciendo hasta 2 millones de pesos rápidos a jubilados, docentes y madres, a tasas usureras que endeudan familias.
Los carteles prometen facilidad y paz, pero llevan a extorsiones, muchos ligados a narcos en villas sin control estatal. Cierran comercios mientras estos prestamistas extorsionan ante la crisis económica.