El panel profundizó en las adicciones no admitidas entre médicos residentes de 23 a 35 años a medicamentos como propofol, fentanilo, midazolam y otros inyectables, comunes en conversaciones de nosocomios, guardias y ambulancias.
Se destacaron los riesgos para pacientes en urgencias, donde residentes poliadictos podrían atender bajo efectos, buscando delirios o apagar el cerebro tras 30 horas de guardias. Claudio enfatizó controles laxos y necesidad de antidoping obligatorio.
Ejemplos incluyen denuncias internas entre colegas para corregir conductas, diferenciando uso recreativo de adicción real, y casos como el enfermero Eduardo Bentancur, muerto por sobredosis. Hospitales revisan protocolos pese a normas existentes.
El debate sinceró un tema tabú, expandiéndose en chats médicos, sin ensuciar instituciones pero alertando sobre desvío de fármacos para pacientes.