La señora Molina, jubilada policial, declaró que puso 85 mil dólares para las propiedades de Manuel Adorni, mientras su hija aportó 15 mil dólares. La escribana Nechevenco actuó como nexo, ya que ellas no conocían a Adorni, y ahora la fiscalía la investiga por no reportar una operación sospechosa.
Durante las declaraciones surgieron interrupciones, como una llamada de Grandío a la secretaria de aviación, lo que generó críticas por tomarse a la justicia en joda. El panel destacó que en enriquecimiento ilícito se invierte la carga de la prueba, y la policía analiza gastos como cuotas de 900 dólares que Adorni debe justificar.
El gobierno mantiene a Adorni en funciones y lo muestra públicamente con Karina Milei y Javier Milei, atando su suerte a la de él. Karina cree que si cae Adorni, cae el gobierno entero. La justicia acelera con informes y testimoniales pendientes.
Panelistas recordaron el pasado kirchnerista como cleptocracia y robo pornográfico, contrastándolo con las dudas actuales sobre Adorni, aunque el gobierno le cree ciegamente pese a tropezones en explicaciones.