Ricardo, futbolista, sufrió una grave lesión en la pierna que casi le impide volver a jugar y conoció en el hospital a Daniela, traumatóloga que lo operó y lo rehabilitó durante meses, pese a que ella tenía un novio de siete años.
Daniela se enamoró de la belleza de Ricardo durante el tratamiento; él la tuteaba y le mandaba mensajes, manteniendo contacto constante. Después de cinco meses, Ricardo dio el primer beso una noche tras un mensaje de ella, pero esperó a que terminara su relación anterior, que estaba desgastada.
En el cumpleaños de Daniela, Ricardo sacó un anillo del bolsillo tras la torta y le propuso matrimonio; ella lloró y aceptó. Se casaron con fiesta posterior; Daniela dejó su casa familiar tras 28 años y ahora trabaja en el fútbol femenino de River Plate. Viven juntos sin problemas de convivencia y planean tener hijos.
La familia de Daniela tomó mal el cambio inicial por dejar pareja y hogar, pero celebraron la boda. Ricardo volvió a jugar y metió goles, desahogándose emocionalmente.