La justicia de Comodoro Rivadavia detuvo a Mariel Altamirano y su pareja Michael González por el homicidio de Ángel López, un nene de cuatro años que murió tras golpes brutales, con traumatismos previos confirmados por el Hospital Regional. El menor presentaba mal estado general, pálidez, flaqueza y signos de daño neurológico al llegar inconsciente.
Ángel no quería ir con su madre biológica y padrastro, lo expresaba llorando en videos: "No quiero ir". Llegaba sucio, con hambre y picado por insectos a la casa de su padre Luis, donde vivía bien, pero una psicóloga Jennifer Leyva decidió la vinculación pese a las condiciones precarias: mugre, botellas, cucheta inhabitable en una casucha.
Críticas al garantismo judicial, lentitud del fiscal Oribones y comunicado mal escrito del Ministerio Público Fiscal que tardó una semana en pedir prisión preventiva. Una bebé de seis meses vivía con ellos hasta ayer. El padre biológico y padrinos avisaron de violencia y peligro, pero no fueron escuchados.
En entrevista en vivo, la madrina Michelle denuncia prejuicio contra el padre humilde pero ordenado, encubrimiento por "sistema feminazi" y fracaso de entidades de protección infantil que no inspeccionaron la casa. Exigen responsabilidad a psicólogos y justicia por encubrir maltrato.