El conductor revela que el celular desde donde recibió amenazas graves está a nombre de Gastón Aurelio y radicado en Concordia, Entre Ríos. Muestra la foto del presunto dueño y critica a la Fiscalía Nº 7 Correccional de la Ciudad de Buenos Aires por no avanzar pese a la información entregada, incluyendo ubicación e identidades. Advierte que alguien terminará muerto, ya sea de su familia o del otro lado, y responsabiliza a la fiscalía por la falta de acción.
Describe el terror familiar con hijas Rocío y Trinidad trasladadas armadas a escuelas, esposa Sela mencionada, seguimiento en barrio Virrey del Pino, fotos en vía pública y chips implantados en el cuerpo de las hijas. Intuye origen en poder político o narcos por el nivel de inteligencia en los mensajes como "En esta vida todo se paga" y "No tenés idea con quién te metiste". Explica desvíos de celular para ocultar origen y su propia investigación superior a la judicial.
Defiende su trayectoria mostrando certificado de antecedentes penales limpios en pantalla y desmiente acusaciones de estar condenado o haber causado suicidio de policía. Narra investigaciones pasadas contra narcotraficantes como Juan Viernes, quien grabó a comisarios corruptos y fue asesinado hace dos meses con seis tiros en Provincia de Buenos Aires. Menciona libro "Laboratorio de cocaína" pedido por el Papa Francisco sobre agente de Policía Federal.
Acusa vínculos de narcos con políticos de distintos gobiernos, como Sergio Berni en 2013 quien lo amenazó en vez de ayudarlo, Patricia Bullrich con figura en causa Luis XV, y llamadas de ministros del Interior para frenar avances. Critica negocio de robos de celulares (2.000 por día, 2.000 millones de pesos diarios) y pide apoyo público contra narcotráfico que infiltra policía, justicia y política. Anuncia posible fin de su programa de investigación por el riesgo.