La autopsia preliminar de Ángel revela muerte por hemorragia cerebral y edema total del tejido cerebral causado por 22 golpes fuertes. El niño llegó con hipertensión grave, lesiones externas e internas, y el cerebro congestionado no entraba en el cráneo, desplazándose y comprimiendo el centro respiratorio.
Los padres obligaban al niño a usar una máscara para ocultar los moretones, y una vecina notó nerviosismo al intentar levantarla. Tras dejarlo en la guardia como "una bolsa de papas", quemaron su ropa. El doctor Castillo confirma estos detalles y advierte miedo por jury de jueces.
El caso se enmarca en críticas a la política de género que prioriza a la madre sin investigar denuncias falsas, similar al caso Lucio. Exigen romper el sistema que permite falsas denuncias sin castigo y avanzar por homicidio agravado por vínculo y omisión.