Yerusham Sharofsky, director de la Orquesta Argentina-Israelí, visitó Argentina para dirigir la Orquesta Sinfónica Nacional en el Palacio de la Libertad y relató su trayectoria desde ganar un concurso con Zubin Mehta en 1990 con la Filarmónica de Israel.
Originario de Argentina, emigró a Israel para estudiar flauta y composición, pero se apasionó por la dirección orquestal tras una clase con Mendy Rodan; dirige orquestas profesionales convenciendo con su interpretación y visión, destacando momentos como dirigir en Rusia post-soviética, Filarmónicas de Moscú y San Petersburgo, y en el Vaticano ante el Papa Francisco.
Elogia la calidez del público y músicos argentinos, su historia con la Sinfónica Nacional desde joven invitado por Oleg Kotsarev, y el concierto actual con las dos sinfonías de Brahms, seleccionadas de una integral por motivos presidenciales; Brahms es uno de sus favoritos por su profundidad emocional, y califica a la orquesta como una "piedra preciosa" comparable a europeas tras dirigir 82 conciertos este año.
Reveló su nombre real Edgar Gomario como secreto profesional antes de despedirse.