Colombia debate actividades agropecuarias de bajo impacto en páramos para equilibrar protección ambiental y derechos campesinos. Estos ecosistemas frágiles de alta montaña proveen hasta el 70% del agua potable del país y capturan agua de nubes en altitudes sobre 4.000 metros.
Los frailejones y vegetación retienen agua y protegen el suelo en los 37 complejos paramunos, pero la degradación aumenta por minería de oro pese a medidas. Bogotá depende de páramos circundantes que entregan agua gradualmente tras capturarla de niebla y lluvia.
Expertos alertan que eliminar la capa vegetal para minería destruye servicios ecosistémicos vitales, comprometidos por objetivos de desarrollo sostenible. El calentamiento global amenaza el rendimiento hídrico en Colombia, Ecuador y Venezuela.
La divulgación científica ha aumentado conciencia, impulsando restauración de zonas degradadas afectadas por deforestación y cambios en evapotranspiración.