Colombia busca definir actividades agropecuarias de bajo impacto en páramos, ecosistemas frágiles que proveen hasta 70% del agua potable del país, amenazados por minería y ganadería pese a protecciones.
En Cundinamarca, frailejones y vegetación capturan agua de nubes y lluvia para Bogotá; expertos como Michael Adams alertan sobre degradación por deforestación y cambio climático, urgiendo restauración para servicios ecosistémicos.
La capa vegetal mantiene ciclo hidrológico eficiente; calentamiento global amenaza rendimiento hídrico en páramos andinos de Colombia, Ecuador y Venezuela.