Los invitados y panelistas admiten sufrir intensos nervios antes de salir a escena, competencias o grabaciones, comparándolos con exámenes que generan dudas sobre su vocación.
Luciano Cáceres explica que cada función teatral lo hace cuestionar por qué se dedica a actuar, pero ese sentimiento es lo que mantiene vivo el oficio, y el día que desaparezca se retirará.
Tiziano Gravier detalla que los nervios pre-competencia aportan adrenalina para rendir, aunque a veces generan pensamientos negativos que intenta contrarrestar enfocándose en lo positivo.
Coinciden en que exponerse al público es una experiencia desnuda y evaluativa, similar a un casting donde se juzga el desempeño.