Tras la Misa, un panel discute las cartas de San Pablo a los corintios y de Santiago, destacando que no se trata de copiar recetas sino de actualizar el mensaje evangélico según la realidad concreta de cada comunidad parroquial o movimiento eclesial.
Los participantes enfatizan que el Espíritu Santo pide a cada grupo vivir la radicalidad del Evangelio en su contexto específico: familia, trabajo, parroquia o acción social como Caritas, atendiendo enfermos o villas. Se resalta la diversidad en la organización eclesial, adaptada a desafíos locales, sin comparaciones entre parroquias.
Se menciona la importancia de discernir lo que Dios pide hoy a cada porción de la Iglesia, fomentando salida a las calles, formación o sistematización según las necesidades, siempre en desafío evangélico universal pero adaptado.