Una mujer atacó a su compañera de trabajo en un centro comercial de Tailandia lanzándole aceite hirviendo tras una discusión por temas personales, causando quemaduras graves de segundo y tercer grado en espalda, brazos y torso.
La víctima confiaba en la agresora, a quien preparaba té cada mañana, pero esta guardaba rencor desconocido; el aceite superaba los 100 grados, con freidora cercana, en una escena atroz sin plan criminal aparente.
La víctima permanece internada y enfrenta reconstrucción quirúrgica; la acusación incluye al local, con móvil posiblemente relacionado a uso de freidora, destacando violencia laboral extrema en el mundo.