Argentina enfrenta a Croacia en semifinales en Lusail, superando el mal recuerdo de la derrota 3-0 en Rusia, con un plan de juego que permite dominar pese a la posesión inicial croata.
Lionel Messi abre el marcador con un remate cruzado certero imposible para el arquero, tras estudiar sus movimientos. Julián Álvarez encara y define una jugada monumental en la contra.
En el minuto 69, Messi dribla magistralmente al joven defensor Gvardiol, permitiendo que Álvarez empuje para el 2-0, manejando el partido a ritmo argentino entre cantos y aplausos rumbo a la final.