Luciano Sacara, analista desde Qatar, reportó mayor normalidad tras ataques iraníes iniciales a infraestructuras energéticas, con misiles balísticos interceptados diariamente pero sin impactos visibles ni pánico ciudadano.
Escuelas y oficinas reabrieron parcialmente, aunque sitios sensibles permanecen cerrados; Kuwait sufre ataques severos por permitir bases estadounidenses, mientras Qatar evita eso y recibe menos represalias.
Países del Golfo niegan participación ofensiva, pero bases los convierten en blancos; Emiratos Árabes Unidos evalúa recuperar islas ocupadas por Irán desde 1971, pese a ser el más atacado con miles de misiles y drones por normalizar lazos con Israel.
Relaciones Irán-Golfo se deterioran gravemente, peor desde la Revolución Islámica, con diplomacia tensa pero canales abiertos; posible coalición para abrir Hormuz rompería puentes reconstruidos recientemente.