En el Bar Británico, José Celedonio F. Penal, un hombre de 89 años, desayuna factura mixta de membrillo y pastelera y cuenta que el año pasado completó el año escolar de secundaria con buenas notas.
Este año elige materias nuevas y asiste tres veces por semana, martes, miércoles y jueves a la noche, para terminar la secundaria el año que viene a los 90 años si Dios quiere.
El conductor lo califica de ejemplo hermoso para todos, especialmente jóvenes, destacando que nunca es tarde para estudiar o cambiar de vida, y manda aplausos y beso al señor.