La escribana Nechevenco, conocida de Manuel Adorni, actuó en hipotecas de dos jubiladas que le "vendieron" propiedades por 200 mil dólares recibiendo solo 30 mil en seis meses, con visitas inexplicables de siete veces a la Casa de Gobierno para firmas y protocolos, violando costumbres inmobiliarias donde el prestamista designa escribano.
Panelistas cuestionan la lógica económica de la operación, sugiriendo subvaloración del departamento para "aterrizar precios" y cancelar hipoteca sin controles, más otra hipoteca de 100 mil dólares; el portero del edificio declarará, y no cierran las cuentas de gastos pese a múltiples casas de Adorni.