El conductor Guille contó en GPS su experiencia de seis años de proceso judicial por una denuncia falsa de abuso sexual que lo dejó sin trabajo en medios, deprimido y manejando como chofer de app durante la pandemia.
Explicó cómo la denunciante tenía una causa similar previa contra otra persona, pero los jueces no investigaron y tardaron años en llegar a juicio, donde fue sobreseído. Criticó el sistema que revictimiza al acusado y permite demandas extorsivas montadas por abogados.
Guille describió el impacto en su familia: su hija de 8 años lo creyó incondicionalmente, pero tuvo que hablar con docentes para evitar bullying. Admitió momentos de bronca, llanto y temor a nuevas relaciones, incluso una ex le amenazó con denunciarlo al reclamar un préstamo.
Reafirmó ser un "operario de fábrica de ilusiones" en TV y se sintió afortunado por volver a trabajar, pero alertó sobre miles que no limpian su nombre. Mencionó abrazos con Ricardo Biasotti y Pablo Guisoni, víctimas similares.