Las empresas de colectivos enfrentan graves problemas financieros que obligan a reducir unidades en circulación hasta un 30%, generando despidos de alrededor de 45 choferes el año pasado y esperas eternas para los pasajeros en paradas como Once y Plaza Miserere.
Pasajeros denuncian demoras de hasta dos horas y media o tres horas diarias para viajar al conurbano bonaerense, con filas de cuadras enteras y resignación generalizada ante un servicio cada vez peor, agravado por cambios de horarios y falta de frecuencia, especialmente después de las 8 de la noche.
Testimonios de jubilados de 77 años que siguen trabajando por necesidad y empleadas domésticas que pasan más tiempo en colectivos que laborando resaltan el caos, con críticas directas a empresarios que usan a usuarios como rehenes en la puja por subsidios y aumentos de gasoil frente al gobierno nacional.
El conflicto persiste pese a un principio de acuerdo, con negociaciones el martes y recortes vigentes, mientras el gobierno de Milei retiene pagos para evitar inflación, dejando a trabajadores y usuarios en el medio de la crisis económica.