La CGT usa el aniversario del fallecimiento del Papa Francisco el 21 de abril para justificar su marcha del 30 de abril contra el gobierno, buscando involucrar a la Iglesia confrontativa con Milei.
Se critica la fragmentación de CGT y peronismo, crisis de representación que favoreció a Milei, y demandas internas por más acción como paros, pese a reforma laboral aprobada por ley.
El Congreso salva al gobierno con mayorías post-elecciones, en contraste con interna oficialista.