El tío de Ángel López, el niño de cuatro años muerto en Comodoro Rivadavia, ingresó a la casa donde vivía con su madre biológica Mariela y grabó un video impactante mostrando las condiciones precarias: goteras contenidas con botellas de plástico y latas de durazno sobre la chapa agujereada, mugre por todos lados y una cucheta en la habitación del menor, justo encima de un termotanque con cables colgando.
El ex cuñado de Mariela, Roberto, reveló previamente dos golpizas contra su hijo mayor Dante, de tres años, por pedir comida: una cachetada que le hizo sangrar la boca y otra que le reventó la nariz, llamándolo "muerto de hambre". Michael, padrino de Ángel, confirmó que la familia no tenía conocimiento de esta violencia previa y criticó al sistema judicial por fallar al niño, al igual que Luis y Lorena, los padrastros.
La psicóloga Jennifer Leiva había informado que Ángel tenía su propia habitación y vivía feliz, pese a que no se realizó estudio socioambiental adecuado. El panel indignado cuestionó al juez, la asesora de menores y la justicia por ignorar el llanto del niño que se negaba a ir con Mariela, quien lo abandonó tres años antes. Mensajes del público exigen justicia por Ángel y sacar al bebé hermano de un año de manos de la progenitora.
Cristian Eche reportó el ingreso familiar a la vivienda, mientras el Colegio de Abogados de Chubut criticó los "escraches" mediáticos en lugar de asumir errores. El programa invitó a Mariela a dar su versión, pero no respondió, y comparó el caso con el de Lucio, urgiendo denuncias para evitar más tragedias.