Estados Unidos e Irán inician este sábado negociaciones en Islamabad, Pakistán, mediadas por ese país, para consolidar una tregua de 15 días que evita una escalada mayor en Medio Oriente. La delegación iraní, encabezada por su canciller y portavoz del Parlamento, ya arribó, mientras el vicepresidente estadounidense Vance viaja para representarlos en la cita de máxima expectativa.
La tregua surgió tras el ultimátum de Donald Trump de arrasar con Irán si no abría el Estrecho de Hormuz, vital para el 20% del petróleo mundial. Irán accedió a abrirlo bajo control de su Guardia Revolucionaria con un peaje de hasta 2 millones de dólares por barco, aunque lo cerró temporalmente tras ataques israelíes a Beirut que mataron a más de 250 personas en barrios asociados a Hezbollah. Israel niega que la tregua incluya Líbano.
Irán presenta 10 puntos incluyendo derecho al enriquecimiento de uranio, control de Hormuz con peaje y fin de hostilidades regionales. Estados Unidos responde con 15 puntos: no a armas nucleares, entrega de 400 kg de uranio enriquecido, fin apoyo a Hezbollah, hutíes e iraquíes, reapertura gratuita de Hormuz y reconocimiento a Israel. Ambas partes reclaman victoria estratégica pese a reveses militares.
Un mapa ilustra las rutas forzadas por Irán post-minado, obligando barcos a pagar peaje en yuanes o cripto. El experto Kevin Arilevin analiza que no habrá acuerdo inmediato por distancias en nuclear y Hormuz, pero EE.UU. muestra flexibilidad ante costos domésticos como inflación alta. Irán percibe victoria al sobrevivir bombardeos y negociar desde fuerza.
La tregua es frágil: Israel limita ataques en Líbano por pedido de Washington, pero persiste tensión. Kevin prevé posible prórroga, sanciones renovadas y desvinculación de frentes iraní-libanés.