En un sermón titulado "Convergidos en el fuego de la presencia de Dios", el pastor explica que Dios promete bautizar a los creyentes en el fuego del Espíritu Santo, refiriéndose a la manifiesta presencia divina en llamas, como Dios Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Cita pasajes bíblicos como Mateo 3:11, 2 Reyes con Eliseo y carros de fuego, Elías llevado al cielo en carro de fuego, y Apocalipsis 1 donde Juan ve a Cristo incendiado. El fuego ilumina, guía, inflama de amor por Dios y almas, purifica quitando lo vil y da poder contra tentación.
Advierte de un fuego destructor para incrédulos al regreso de Jesús, y llama a arder en fuego purificador que despierta hambre por conocer a Dios, transforma muertos espirituales y envía a encender otros. Exhorta no apagar el Espíritu ni caer en religiosidad fría.