En el sermón "Autoridad por sujeción. El secreto de la victoria", el pastor explica que la victoria sobre el mal comienza con someterse a Dios, según Santiago. Enfatiza que en el mundo espiritual prima la legalidad, no la fuerza: los creyentes tienen autoridad delegada por estar uniformados con Cristo, como un policía con su placa.
Compara con un oficial que detiene tráfico por respaldo legal, no músculos. Jesús luchó desde la victoria de la cruz, recordando al diablo su falta de derecho legal. Para ejercer autoridad, hay que estar bajo autoridad, como el centurión romano que reconoció esto en Jesús.
La rebeldía anula la autoridad espiritual; la sujeción la activa. Cita Hechos 19, donde hijos de Esceva fallaron al usar el nombre de Jesús sin someterse, permitiendo que demonios los atacaran. Someterse es ponerse bajo órdenes de Jesucristo militarmente.