En Miami, el precio del combustible subió un 21,2% a 5-6 dólares, impactando renta de autos, turismo sudamericano y costos de comida, donde una familia de cuatro paga 250-300 dólares en restaurantes emblemáticos.
Miami es ahora más cara que Nueva York en comidas afuera y supermercados, con tecnología y ropa aún accesibles, pero derivadas del petróleo disparadas.
De cara al Mundial en 75 días con siete partidos, residentes planean irse por remarcaciones del 150-200%, similar al Super Bowl, afectando la economía local.
El corresponsal Fernando Quiroga reportó desde South Beach durante Pride Day, comparando con Argentina y destacando incertidumbre.