La psiquiatra infanto-juvenil Guillermina describió los suicidios de adolescentes como una tragedia comunitaria donde los chicos no son escuchados por subestimación adulta y falta de empatía en preguntas sobre su salud mental.
En el caso de Ángel, la experta resaltó señales ignoradas como ir al jardín sin comer, con la misma ropa y en condiciones precarias, cuestionando el rol de maestros que cumplieron órdenes judiciales pese al sufrimiento evidente del niño.
Ivana Raskovan criticó a la psicóloga que se reía ante videos del niño resistiéndose a ir con su mamá biológica y al sistema de salud colapsado que no escucha a los chicos, enfatizando que se vulneraron derechos como ser oídos y el interés superior del niño.
Ambas coincidieron en que la prevención debe estar en colegios, hospitales y vecinos, no solo en consultorios, ya que el suicidio es la segunda causa de muerte entre adolescentes argentinos.