En Estados Unidos, la DEA encabeza un control federal estricto del fentanilo con múltiples capas de supervisión, incluyendo regulaciones estatales y protocolos internos en hospitales que clasifican las sustancias por grado de peligrosidad.
La trazabilidad se realiza mediante un sistema cerrado de cadena de custodia completa, algo que contrasta con la falta de controles similares en Argentina, donde casos como la muerte del anestesiólogo Salazar revelan descontroles en la gestión de estas drogas.
Expertos destacan que solo tras escándalos se revisan protocolos, subrayando la necesidad de medidas preventivas para evitar rutas clandestinas.