Elisa Carrió denuncia un entramado mafioso interrelacionado en la provincia de Buenos Aires que conecta causas de narcotráfico, crimen del Unicenter, triple crimen de General Rodríguez y corrupción desde el menemismo hasta Juntos por el Cambio y el actual gobierno. Afirma haber atado todos los cabos de causas judiciales de 20-30 años y que todos están involucrados por abajo.
Critica duramente al gobierno de Javier Milei, describiendo corrupción personal obvia y probada en su libro, miente sobre temas como la Ley de Glaciares, y sigue un modelo extractivo de minería y petróleo similar al peruano que destruye la clase media con desigualdad insostenible. Elogia reformas como la de medicamentos de Federico Sturzenegger que bajó precios rompiendo monopolios, pero rechaza el trato descalificador a empresas y la influencia oscura de Karina Milei.
Habla de Manuel Adorni como desconocido votado por una sociedad que prefiere outsiders corruptos como Palito Ortega o Scioli, y cuestiona sus transferencias con jubiladas pese a su sueldo alto. Reivindica su rol en la Ley de Glaciares contra lobbies mineros que violan el agua dulce, y alerta sobre el modelo basado en minería que enriquece gobernadores pero empobrece pueblos.
Analiza la pobreza disfrazada con consumo placebo de productos chinos baratos, mientras salarios como el 1,5% de aumento más bono de 20 mil no alcanzan; ejemplifica con su empleada a quien subió 200 mil para llegar a 800 mil. Advierte dependencia de Trump, riesgos geopolíticos por petróleo, gas e IA, y defiende la espiritualidad y conciencia como riqueza ante avance de IA que simulará emociones pero no alma.
Concluye profetizando que Argentina es la nueva Jerusalén con alianza divina, urge volver a valores y conciencia tranquila por encima de éxito económico, recordando negaciones colectivas ante corruptos como los Kirchner pese a pruebas.