El Procurador General de Chubut, Jorge Miguel Arena, reveló en entrevista que Ángel, el niño de cuatro años muerto en Comodoro Rivadavia, presentaba lesiones no visibles en el cerebelo causantes del paro cardiorrespiratorio, según pre-informe de autopsia. Las heridas datan de unos 10 días atrás y se investiga si fueron accidentales o deliberadas, con la madre y el padrastro como principales sospechosos.
El funcionario detalló que se aguardan estudios histopatológicos y del fondo de ojo para confirmar sismos o golpes, mientras se peritan celulares secuestrados. Admitió posibles responsabilidades penales, administrativas y civiles en la justicia de familia, equipo interdisciplinario y defensores por fallas en el seguimiento post-revinculación con la madre. Nadie queda fuera de la pesquisa, aunque el padre no tuvo contacto reciente confirmado.
Desde el barrio, el periodista Ale Puebla reportó un ambiente tenso con vecinos silenciados por orden, casa cerrada y pertenencias dentro. Entorno violento en ambos hogares: padre denunciado por madrastra Lorena López por arrojar tenedor y golpear a Ángel, dejando pierna sangrante; madre y padrastro con antecedentes de agresiones en Ushuaia. El niño gritaba no querer ir con la madre, como en videos virales.
Panelistas criticaron duramente la ausencia del Estado desde agosto pasado, pese a informe social de maltrato preexistente y ley Lucio Dupuy. Pablo José Pérez, juez de familia, enfrenta cuestionamientos por audiencia pendiente al 20 de abril sin abogado del niño efectivo. Madre y padrastro huyeron por temor a linchamientos como en 2019, pero están monitoreados.
La fiscalía prioriza causal de muerte por golpes múltiples en cabeza, contradictoria con relato materno de "dejó de respirar" avisado por padrastro dormida ella. Se espera imputaciones por homicidio con perpetua y cadena de negligencias.