La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza clasificó al pingüino emperador como en peligro y al lobo marino antártico como en peligro grave de extinción.
El cambio climático altera el hielo marino antártico, reduciendo poblaciones: pingüinos podrían bajar a la mitad para 2080, con 10% menos entre 2009-2018.
Los pingüinos necesitan hielo fijo para crías y muda; focas enfrentan menos alimento por aguas más profundas y cálidas, con 50% menos desde 1999.