El Programa Mundial de Alimentos de la ONU advirtió una crisis de seguridad alimentaria en Líbano por la guerra, con precios disparados un 20% en verduras y 17% en pan desde marzo.
Los mercados en el sur del Líbano no funcionan y comercios tienen menos de una semana de stock, pese a reservas nacionales para tres o cuatro meses. Familias desplazadas enfrentan escasez y falta de viviendas y medicamentos.
El alto al fuego frágil no calmó la situación tras ataques israelíes, dejando hambre y desesperación en la población.