En Comodoro Rivadavia, el nene Ángel de 4 años murió en medio de un conflicto familiar; vivía con su madre Mariela Altamirano en una casilla sin luz, agua ni cloacas en barrio 501, caminando solo 10-15 cuadras por el monte al jardín de infantes.
El padre Luis López cuidaba al niño con amor durante tres años tras abandono materno; al volver ella, denunció violencia y obtuvo custodia pese a antecedentes de maltrato a otro hijo y de su pareja. El juez Pablo Pérez impuso perimetral al padre, ignorando videos del nene suplicando no ir con la mamá.
Hoy marchas reclaman justicia por fallas del juez de familia, jardín, asistentes sociales y fiscales; el juez Elvio Ramos criticó la falta de revinculación paulatina y protección real al menor en familias conflictivas.
Vecinos y pareja de Luis confirman que Ángel era feliz con el padre en casa de material con juguetes y atención médica; el sistema no escuchó pruebas ni evaluó condiciones socioambientales deplorables con la madre.
Denuncias cruzadas de violencia, pero ninguna contra el padre por maltrato al niño; expertos piden instituciones o familiares alternos en casos extremos.