Estados Unidos insiste en no ceder en el Estrecho de Hormuz ni en el enriquecimiento de uranio de Irán, en medio de múltiples condiciones de ambos lados que complican las negociaciones en Pakistán.
El estrecho, de 33 km de ancho, permite solo 4 barcos por día frente a los 100 habituales por minas iraníes, con 300 buques petroleros esperando en el Golfo Pérsico. Irán exige comunicación con sus fuerzas para vías alternativas y condiciona el diálogo a cese de ataques en Líbano y levantamiento de sanciones económicas.
El vicepresidente estadounidense Che Ivans viaja a Islamabad, mientras Irán duda en sentarse a la mesa programada para mañana.