Los argentinos se endeudan masivamente con tarjetas de crédito, billeteras virtuales como Mercado Pago, préstamos personales y prestamistas informales para cubrir gastos básicos como comida, alquiler, servicios y medicamentos, en una crisis que afecta a clases medias, populares, profesionales y jubilados.
Testimonios de barrios porteños como el 21-24 revelan una rueda viciosa: deudas iniciales por alimentos que se acumulan, con tasas usurarias que convierten 100.000 pesos en 195.000-200.000 a devolver, generando estrés mental, vergüenza y problemas de salud. Profesionales con múltiples trabajos, como profesores universitarios, trabajadores audiovisuales y de salud, pagan mínimos o recurren a familiares, pero la morosidad crece.
En recorridas por conurbanos como San Martín y Moreno, se multiplican locales de préstamos "fáciles" con neones tentadores, ofreciendo hasta 2 millones en segundos a jubilados y madres, pero con tasas del 400% o más. Datos oficiales muestran récord de endeudamiento familiar peor que en 2001, mora del 30% en entidades no financieras, y Focus Market indica que el 40% dejó de pagar impuestos y expensas.
La deuda con familiares cayó porque nadie puede ayudar más, y prestamistas irregulares ligados a narcos aprietan en las puertas. Diputados presentan proyecto para regular, mientras móviles muestran centros comerciales llenos de financieras y gente desesperada que no llega a fin de mes.