La Unión Tranviarios Automotor (UTA) inició retención de tareas desde la medianoche en empresas que no completaron el pago de sueldos, generando menos colectivos en las calles.
Las líneas funcionan pero con frecuencias reducidas, espaciadas cada 15 minutos en lugar de 8-9, y recorridos acortados priorizando paradas con más pasajeros, como en Línea 21 en Liniers.
Hay confusión por el comunicado de UTA sin especificar líneas afectadas, sumado a quita de unidades por empresas reclamando subsidios ante suba de combustibles. El gobierno transfirió fondos ayer, pero persisten problemas.
Existen dos facciones de UTA: la oficial de Roberto Fernández y la paralela de Bustinduy; empresas como Dota actúan distinto, causando desinformación para usuarios que esperan hasta 30 minutos en colas.