Los trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) protestan frente a su sede por el anuncio de 240 despidos, que representan el 30% del plantel de 785 personas, en medio de la política de recortes del gobierno de Javier Milei, quien declaró que la motosierra sigue prendida.
Los empleados expresan angustia, incertidumbre y ninguneo constante, con telegramas de despido esperados para hoy y mañana. Denuncian ignorancia gubernamental sobre su labor esencial en pronósticos, alertas tempranas y aviación, que salva vidas y cosechas, como en Bahía Blanca donde evitaron desastres similares al de Valencia. Critican que los recortes debilitarán la capacidad de respuesta ante inundaciones, vientos extremos y cambio climático.
Los manifestantes destacan su formación en universidades prestigiosas como UBA y UNLP, su rol en informes para el agro y defensa civil, y el impacto en el interior del país donde observadores trabajan solos. Acusan al gobierno de actuar por motivos ideológicos sin considerar consecuencias, comparando con salarios altos de funcionarios mientras congelan sueldos y empujan a renuncias.
Reclaman diálogo con autoridades del Ministerio de Defensa, pero señalan desconocimiento, como la visita de un funcionario de Sturzenegger que dijo que sus pronósticos "estaban mal". Insisten en que echarlos saldrá más caro al país por pérdida de datos irrecuperables y emigración de científicos idóneos.