El Servicio Meteorológico Nacional enfrenta un plan de 240 despidos sobre una planta de cerca de 800 empleados, lo que representa un 30% de baja, según denunciaron trabajadoras como Silvina y Ana en una protesta.
Los observadores meteorológicos serán los más afectados, ya que monitorean las variables 24 horas al día para pronósticos, alertas y servicios aeronáuticos, marítimos y fluviales. Sin datos básicos, no se puede trabajar ni proteger a la sociedad de fenómenos extremos.
Las trabajadoras realizan un cese de tareas y planean visibilizar el problema en Plaza de Mayo durante una feria de ciencias. La falta de información impactará en empresas de energía, salud pública, agricultura y construcciones, donde los pronósticos guían decisiones económicas y de seguridad.
Los sectores productivos y la población quedarán desprotegidos sin alertas precisas, y las empresas pagarán costos mayores por no prever eventos como olas de frío o heladas tardías.