El pastor denuncia que Satanás odia la santidad y promueve la pornografía como arma espiritual contra ella, asociándola con sectas satánicas, violencia y ocultismo que denigra la imagen de Dios en las personas.
Explica que consumir pornografía envía un mensaje espiritual de unión con Satanás, resistiendo la santificación del Espíritu Santo, y que las imágenes persisten hasta 30 años en la mente, arruinando la pureza de pensamientos y futuros ministerios cristianos.
Alerta que niños de 6, 7 y 8 años ya consumen pornografía durante años, saben borrar el historial y se exponen involuntariamente incluso en tareas escolares, exigiendo la presencia activa de padres para preservar su inocencia como advierte Mateo 18.
Anuncia un curso gratuito de 40 días para libertad de pornografía, con actividades diarias, meditaciones y ciclos de victoria, disponible en la web de la iglesia para familias, células y líderes, recomendándolo incluso para cerrar puertas pasadas al enemigo.