Ángel, un niño de cuatro años, murió el domingo por un paro respiratorio en Comodoro Rivadavia, pero la autopsia preliminar reveló golpes internos en la cabeza, apuntando a la madre y su pareja como sospechosos.
El chico vivía con su papá y la pareja de este, Lorena, desde los tres meses. Un juzgado de familia ordenó la revinculación con la madre pese a la resistencia del menor, quien mostró angustia extrema al ser entregado, gritando que no quería ir.
La policía intervino en la entrega, pero no detuvo el proceso pese al llanto del niño. Panelistas criticaron la desidia judicial y exigieron explicaciones al juez de menores por no ordenar estudios previos.
Recordaron el caso de Lucio, donde se prometieron cambios en protocolos para escuchar a los niños, pero afirman que sigue pasando lo mismo.