La autopsia preliminar realizada al cuerpo de Ángel, un niño de cuatro años fallecido en Comodoro Rivadavia, confirmó lesiones por golpes internos en la cabeza y otras partes del cuerpo, lo que genera una alta presunción de homicidio. El menor ingresó al hospital con paro cardiorrespiratorio el 5 de abril y murió tras fallidos intentos de reanimación.
La progenitora abandonó al bebé a los seis meses de edad, dejándolo al cuidado del padre y su pareja Lorena, con quien vivió tres años en un hogar estable con cama, baño y rutinas diarias. En noviembre, la jueza de familia otorgó la tenencia a la madre pese a antecedentes de abandono de otro hijo, el llanto desesperado del niño al ser retirado por policía y oficial de justicia, y sin evaluación adecuada del nuevo ambiente desconocido para el menor.
Durante cuatro meses, la familia del padre denunció en la asesoría de menores desnutrición visible, suciedad, falta de ganas para jugar o dibujar en el jardín, y mostró videos del niño llorando porque no quería estar con la progenitora a quien no recordaba. Todas las alertas fueron ignoradas, y la madre colocó una perimetral contra ellos.
La fiscalía allanó la casa de la progenitora, secuestró celulares de ella y su pareja, pero no hay detenidos a la espera de la autopsia final en 10-15 días. En el velorio, familiares, amigos y niños del jardín le dieron el último adiós antes del traslado al cementerio. Panelistas comparan el caso con el de Lucio Dupuy y exigen explicaciones a la jueza y equipos técnicos por la ausencia de controles.