El niño Ángel de 4 años apareció muerto en Comodoro Rivadavia cuatro meses después de que la justicia le otorgara la custodia a su madre biológica, pese a que el chico lloraba en un video viral resistiéndose a irse con ella y prefiriendo quedarse con su padre y madrastra. El velorio se realiza sin la presencia de la madre, quien huyó del hospital tras dejar al nene desvanecido y se fue a Trelew, mientras el padre y la madrastra Lorena despiden entre lágrimas al pequeño.
La autopsia preliminar revela golpes internos en la cabeza y en el cuerpo con moretones de distintos tiempos, lo que genera sospechas de maltrato sistemático similar al caso Lucio Dupuy. La madre convivía con un padrastro con múltiples denuncias por violencia de género, intrafamiliar y amenazas de muerte en Ushuaia, Córdoba y contra ex parejas e hijos, información que la justicia ignoró al priorizar el vínculo materno sobre una denuncia vieja del padre.
Panelistas critican duramente a la justicia, el juez Pablo Pérez, la psicóloga Jennifer Leiva y la defensora Roldán por no investigar al padrastro ni escuchar al niño, que perdió peso y no veía a su padre por excusas. Asistentes sociales visitaron el rancho precario de la madre pero avalaron la tenencia, pese a que el nene no conocía a su madre, quien lo abandonó siendo bebé y recién reclamó la custodia hace meses.
La causa está caratulada como averiguación de causales de muerte, con hermetismo judicial y pedido de captura contra la madre imputada. Denuncias cruzadas complican el caso, pero el foco está en fallas del sistema que permitieron el traslado del niño de una casa segura a un entorno violento.