Una médica argentina relató su experiencia durante el tsunami de 2004 en Tailandia, donde pasaba su luna de miel recién recibida. La ola la sorprendió junto a su esposo Mora mientras la base del mar se movía bruscamente y los arrastró sin tiempo para reaccionar.
Ambos lucharon por no ahogarse en el agua caótica, con réplicas amenazantes y un panorama de guerra con cuerpos apilados en la playa cerca de Mahó. Logró llegar a 50 metros de la costa con lo último de sus fuerzas.
El sobreviviente destacó lecciones positivas como aprovechar el tiempo al máximo, considerando estas experiencias parte esencial de la vida.