Dos ladrones ingresaron a una panadería en San Francisco Solano haciéndose pasar por clientes, pidieron facturas y luego uno mostró un arma exigiendo la plata de la caja. La empleada abrió la registradora, entregó el dinero y huyó a esconderse en una oficina.
Los delincuentes vaciaron la caja y escaparon. La periodista Eva Serrat reportó que el robo duró poco tiempo, pero el comercio ya sufrió múltiples asaltos violentos en años anteriores, incluyendo cruces del mostrador.
El barrio presenta inseguridad constante con arrebatos de celulares cerca de colegios y robos a una delegación municipal. Los dueños cambiaron el horario de cierre por miedo a represalias, ya que los ladrones son conocidos del barrio. La empleada quedó con temor.