Delincuentes simularon ser compradores en una panadería de San Francisco Solano, Quilmes, entre 880, 855 y 856, y amenazaron con arma a la mujer sola para robar la plata de la caja.
Uno pidió facturas, el otro algo para la hija; luego sacaron el arma, tomaron el dinero de la bandeja y escaparon a cara descubierta. La víctima se escondió sin poder hacer más.
Periodistas destacaron que muchos robos apuntan a mujeres solas en panaderías por circulación de dinero en efectivo y horarios tempranos; impunidad total al no temer cámaras ni consecuencias.