La autopsia preliminar de Ángel López, un niño de 4 años muerto en Comodoro Rivadavia, reveló golpes internos en la cabeza. El padre denuncia negligencia de la justicia familiar y la defensoría del niño, que ignoraron sus súplicas una semana antes, cuando Ángel lloraba gritando "no quiero ir con Mariela", su madre biológica, y se negaba a irse con ella pese a un video grabado como prueba.
El caso repite el de Lucio Dupuy: pese a la Ley Lucio, lo entregaron sin cámara Gesell ni evaluación adecuada, priorizando papeles sobre el bienestar del niño. La madre biológica, Mariela, que lo abandonó al nacer y no lo vio por tres años, presentó denuncia por violencia contra el padre al reclamarlo, obteniendo perimetral inmediata. La pareja del padre, Lorena, llamada "mamá del corazón", advierte sesgo contra hombres en la justicia.
Panelistas exigen juicio político a la jueza, prisión para responsables de la defensoría y peritos por falsas denuncias, citando casos en Rosario y La Plata contra psicólogas y exjuez Rosansky. Critican ideologización judicial que favorece madres automáticamente, silencio de docentes pese a cambios en actitud del niño en el jardín, y quema de ropa por la madre para borrar pruebas. Nadie de la familia biológica asistió al velorio.
En entrevista, el juez de menores Elvio Ramos explica complejidad familiar, contacto mantenido por la madre desde Córdoba, y necesidad de informes ambientales, pero admite resistencia natural del niño ante desconocidos; cuestionan por qué no se aplicó cámara Gesell pese a evidencia.