En Venezuela, el jubilado Lorenzo Pérez, de 76 años y con 27 años en la industria petrolera, recibe menos de un dólar mensual de pensión pese a la salida de Nicolás Maduro, y depende de remesas de sus hijos para sobrevivir junto a asesorías y voluntariado.
El dólar paralelo supera en 40% al oficial, disparando precios e inflación, lo que asfixia a comerciantes como Santiago, que luchan por pagar alquileres, salarios e impuestos en un país cuya economía se contrajo hasta 75% entre 2003 y 2021.
El economista Víctor Álvarez ve signos positivos con reactivación agrícola y empleo, aunque el salario mínimo está estancado hace cuatro años y se complementa con bonos de 40 a 150 dólares.
Venezolanos esperan estabilización de precios y pensiones en medio del caos económico persistente.