Israel lanzó un ataque masivo aéreo contra Hezbollah en Líbano, dejando un saldo de más de 250 muertos y 800 heridos en un solo día. La destrucción es visible en las calles, con edificios arrasados y un horizonte de devastación para el pueblo libanés.
Desde el inicio de la guerra entre Israel y Hezbollah, 1.730 personas murieron, 5.800 resultaron heridas y más de un millón fueron desplazadas, según autoridades libanesas. Israel afirma advertir a civiles antes de atacar, pero el alto número de víctimas civiles cuestiona la efectividad de esas alertas.
Los libaneses buscan refugio sin destino claro, en medio de una infraestructura colapsada y una crisis humanitaria catastrófica. Mientras, las negociaciones entre Irán e Israel se complican porque Líbano no figura en el acuerdo de pausa, y Hezbollah arrastra a la población civil en el conflicto.
Irán denuncia la agresión israelí como violación flagrante del acuerdo y amenaza con romperlo si continúan los bombardeos, afirmando que apoyará a sus hermanos libaneses.