Lorena, pareja del padre Luis de Ángel, el nene de cuatro años asesinado en Comodoro Rivadavia, denunció con furia a la psicóloga Leiva por impedir el acceso al hospital y por entregar al chico a la madre Altamirano pese a evidencias de maltrato, exigiendo que le saquen la matrícula y la metan presa.
Nacho González Prieto comparó el caso con el de Agustín Marrero, golpeado hasta la muerte por su padrastro Leandro Sarli condenado a prisión perpetua en 2015, y Lucio Dupuy, asesinado por su madre Magdalena Espósito Valente y novia Abigail Páez, donde fallaron todas las alertas de jardines, gimnasios y justicia igual que aquí.
La abogada Mariana Gallego, especialista en familia, criticó que la perspectiva de género prima sobre la de infancia, invirtiendo la carga de prueba contra padres, ignorando el centro de vida del niño como el club y familia de Luis, y exigió sanciones reales a la Ley Lucio que solo capacita sin castigar negligencias.
Amigos del club de barrio de Ángel, como Mario, confirmaron en vivo que el padre nunca lo dejó solo y que la madre lo abandonó, mientras Leiva, Roldán y juez Pablo Pérez lo entregaron sin supervisión pese a videos del nene llorando por quedarse con su familia, denunciando informes falsos de lugares como Salud Activa en Merlo.
La familia enfrenta el duelo viendo sus juguetes y ropa, con marcha prevista, mientras panel critica que vecinos, jardín y gimnasio no alertaron pese a golpes visibles, y Gallego apoya jueces como Cristóbal Llorente que priorizan igualdad parental contra obstrucciones y denuncias falsas.