Las demoras en los colectivos de Buenos Aires y conurbano persisten por la quita de al menos un 30% de unidades, equivalentes a 800 colectivos menos en la calle desde hace tres o cuatro días, debido a subsidios no pagados desde hace cuatro o cinco meses y desfasados por aumentos.
En Mataderos, Lola Cardoner reportó esperas de más de 20 minutos en líneas como la 21, con pasajeros como una mujer que viaja seis horas diarias en tres colectivos para ir y volver del trabajo a Belgrano. En Constitución, Yanni mostró filas largas para el 143 y 28, con demoras que complican el trayecto laboral.
Pasajeros expresaron enojo por la baja frecuencia, hacinamiento y retrasos multiplicados si usan varias líneas, sumado a paritarias frenadas e inflación alta. Hoy a las 11 de la mañana hay reunión en la Secretaría de Transporte para buscar solución, pero el quite de colaboración de UTA afecta más el conurbano.
La situación económica genera caos, con críticas a funcionarios por no usar transporte público, mientras trabajadores pagan las consecuencias de peleas gremiales y subsidios incumplidos.